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Había una vez…

y ocurrió que la cocina al vapor ha regresado y vuelve a estar de moda.

Apareció en la década de los ochenta, a la luz de la nouvelle cuisine, cuando volvió a optarse por los alimentos naturales y por la locura por tener una figura esbelta.

Pero realmente sus orígenes datan de mucho más tiempo atrás.

Los primeros usuarios de este método para cocinar vivían en el Lejano Oriente.

Los habitantes de la antigua China cocinaban al vapor en cestas de cáñamo o bambú y más hacia el Occidente, otras naciones lo utilizaban para cocinar couscous o tajine …

En realidad, la cocina al vapor llegó a convertirse en un arte en el siglo XVII cuando se inventó la válvula de seguridad.

Al emplearse en los generadores de vapor, se logró que la técnica se volviera extraordinariamente fácil de utilizar ya que, por último, el vapor se podía controlar completamente.

Dos siglos más tarde, en la década de los cincuenta, Francia presentó
presentó el muy elogiado diseño de la vaporera que rápidamente se convirtió en uno de los símbolos de la modernización doméstica.

Fue tan sólo a principios de la década de los ochenta que aparecieron
las primeras vaporeras eléctricas.

Fáciles de utilizar, ya que ahorran tiempo y energía,
pueden cocinar varios platillos al mismo tiempo.

No hay necesidad de estar pendiente, puesto que estos "genios" de la cocina tienen el buen tino de trabajar en forma completamente autónoma y detenerse automáticamente, gracias al cronómetro que poseen.

En una época en la que a los dioses de la salud y la esbeltez se les venera con adoración, y al haberse vuelto a descubrir las bondades que ofrece la cocina al vapor, ¡ésta será la mejor forma de que hagamos nuestra entrada triunfal al siglo XXI!